miércoles, 2 de mayo de 2012

Disquisiciones: Para hablar del mito, fundamento de lo real... Fragmento de la tesis de un servidor sobre los ayuujk jää'äy, los mixes de Oaxaca... el tema, problema y realidad del mito es algo que aún no se ha resuelto y quizás no se resolverá; tema que siempre genera polémica y deja ver posturas muy distintas...


Mythos. Aquello con que se construye la realidad. El discurso de la comprensión de un espíritu que se adhiere al mundo y lo siente desde el interior
Me parece pertinente dedicar un apartado a la definición de esta palabra clave. Hasta ahora he buscado alejarme un tanto del término mito, debido a la carga de “mentira” que actualmente posee esta palabra, pero si nos atenemos a su etimología y a una definición adecuada, en realidad resulta útil, aplicable a, y fundamental en la realidad estudiada.
 El μθος –mythos-, griego refiere algo dicho, palabra, conversación, relato, cuento…[1] Los autores que contribuyen con su conocimiento, con su palabra a esta investigación, frecuentemente utilizan el término, y a veces uno mismo tiene que utilizarlo. Para que no quepa confusión, deseo definir, delimitar –apoyándome en el conocimiento, en la palabra que han proferido algunos autores, pensadores, así como en el propio entendimiento- el concepto de mito acorde a lo que refiere y expresa dentro del presente esquema epistémico, que nada tiene que ver con mentira, como lo ha pretendido ver el pensamiento empírico racional moderno, que “no ha visto en el símbolo nada más que evocación poética, en el mito nada más que ilusión y puerilidad, en la magia nada más que superstición o superchería. Ha sido necesaria la ampliación y la autocrítica del pensamiento crítico para que éste necesitara interrogarse acerca de la universalidad, el sentido y la profundidad del pensamiento mitológico. Pero el misterio del mito invade a quien lo considera del exterior siendo que, desde el interior, este mito no es vivido como mito, sino como verdad” (Morin 1987: 169). 
Mircea Eliade, define al mito como una historia sagrada que narra un acontecimiento sucedido durante un tiempo primigenio, en el que el mundo no tenía aún su forma actual. Los acontecimientos de la naturaleza que se repiten periódicamente se explican como consecuencia de los sucesos narrados en el mito, y viceversa. Sin embargo, no todos los mitos se refieren a un tiempo "primero", también pueden abordar sucesos acontecidos después del origen, -aunque en numerosas ocasiones se incorporan de hecho con el mito genésico, como el nacimiento de KonkËy o Ce-Ácatl Quetzalcóatl- pero que destacan por su importancia y por los cambios que trajeron. En Mesoamérica, donde todo está integrado, mito e historia es lo mismo, al igual que creer y saber; los sucesos aurorales de los que habla Eliade, se repiten constantemente como espejo en la historia humana, y ésta es incorporada al ámbito del “tiempo mítico”, al ámbito de lo sagrado. Balandier (1975: 72) habla sobre una relación formal entre mito e historia, en la medida en que: “Toda narración histórica combina en su discurso algo de mythos  y de logos[2], no siendo infrecuente que el primero tienda a predominar”. Nacen juntos del lenguaje, y después se distinguen, Logos se convierte en el discurso racional, lógico y objetivo del espíritu que piensa un mundo que es exterior a él; Mythos constituye el discurso de la comprensión subjetiva singular y concreta de un espíritu que se adhiere al mundo y lo siente desde el interior. “Al igual que el símbolo, el mito lleva en sí una fuerte presencia singular y concreta; al igual que el símbolo, expresa relaciones analógicas y hologramáticas […] contiene coagulum de sentido; al igual que el símbolo puede contener una verdad oculta, incluso diversos niveles de verdad, estando más ocultos los más profundos; al igual que el símbolo, se resiste a la conceptualización y las categorías del pensamiento racional/empírico […] al igual que el símbolo, ejerce una función comunitaria y, aun más, podemos preguntarnos si una comunidad humana es posible sin cimientos mitológicos” (Morin. 1987: 173). El mito encadena símbolos, relatos, en una secuencia legendaria[3].
Existen paradigmas en el pensamiento mitológico, Edgar Morin define dos:
 El paradigma antroposociocósmico o de la inteligibilidad por lo viviente, y no por lo físico, por lo singular y no por lo general, por lo concreto y no lo abstracto. Un paradigma de inclusión recíproca y analógica entre la esfera humana y la esfera natural o cósmica. De ahí deriva que el universo dispone de caracteres antropomorfos y que recíprocamente el hombre dispone de caracteres cosmomorfos. En el relato mítico operan siempre entidades vivientes que, en sus actos concretos y en sus eventos singulares, crean el mundo, suscitan todos los fenómenos y hacen historia. “El mito no es una «explicación» del mundo; elucida oscuramente, habla oracularmente y, por lo demás puede ser por ello reinterpretado sin cesar” (Id: 175), como hemos existen variados ejemplos (el mito de Sol y Luna, la Koots Jää’y -gente de la obscuridad- y Jaxyëëw -Venus-, que se integra con el nacimiento y muerte de Cristo, así como con el pasado prehispánico en cierta manera; el mito de KonkËy y Tajëëw/Në’okmë, que se integra al Génesis ayuujk mismo, y se convierte en un hombre-dios-guerrero que se hace presente y pelea por su gente desde la prehispanidad hasta el México “moderno”, etc.). El segundo es el paradigma de la unidualidad, o principio semántico generalizado, que elimina todo lo que carece de sentido y le da significación a todo lo que ocurre. Todos los eventos son signos y mensajes que piden y obtienen interpretación. El universo mitológico es un emisor de mensajes y cualquier cosa natural o humana es portadora de símbolos. “En ese sentido, el pensamiento mitológico se caracteriza por una proliferación semántica y un exceso de significaciones” (Ibíd.). El pensamiento mitológico ordena su visión del hombre, de la naturaleza, del mundo, a partir de estos dos paradigmas claves; su conjunción “produce «nudos gordianos» en los que se asocian estrechamente para constituir las grandes categorías del pensamiento mitológico, en primer lugar la de lo divino y el sacrificio[4]” (Id: 177).
Al respecto, René Guénon afirma que las interpretaciones modernas materialistas sobre las antiguas doctrinas, tradiciones, constituyen un error. Refiere, ejemplificando, que los símbolos o los mitos nunca han tenido la función de explicar el movimiento de los astros, sino que más bien se encuentran en ellos figuras inspiradas en ese movimiento y destinadas a expresar analógicamente algo muy distinto, pues las leyes de aquel traducen físicamente los principios metafísicos de los que depende. “Lo inferior puede ser símbolo de lo superior, pero a la inversa es imposible.” (Guénon. Id: 19). Cual toda la historia y cultura mesoamericanas, que espejean los acontecimientos cósmicos, una y otra, y otra vez. Como los abuelos mixes afirman, su sistema social, religioso, político, etc., es devenido de Poj-Anääw, de Konk’ëy, de los Appë. Es un reflejo del mundo divino, donde las divinidades tienen una jerarquía rotativa y ocupan cargos tal como aquí en la tierra; desde la organización suprema de los “dioses”, hasta aquella de los diversos seres de la Montaña, de la Tierra Inmensidad; animales, seres etéreos, árboles, rocas, meteoros…
“El mito es conmovedor. Se dirige a la subjetividad, concierne al temor, la angustia, la culpabilidad, la esperanza y les aporta respuestas. De este modo, para Eliade, el mito es esencialmente integración del hombre en el cosmos” (Morin. Id: 178). “El mito no depende tanto de un pensamiento arcaico superado cuanto de un Arkhe-Pensamiento que sigue estando vivo. Procede de lo que se podría denominar el Arkhe-Espíritu […] Espíritu-Raíz que, en conformidad con el sentido fuerte del término Arkhe, corresponde a las fuerzas y formas originales, principales y fundamentales de la actividad cerebro-espiritual, allí donde los dos pensamientos todavía no se han separado” (Id: 184); por tanto, el mito expresa un eterno retorno a la aurora de la humanidad, al tiempo primigenio, a los estados de conciencia que alcanzan los chamanes y los sabios, a los lugares donde sólo acceden aquellos y los héroes legendarios.
Miguel Alberto Bartolomé da otra definición que me parece también muy acertada y comprehensiva, complementaria a las anteriores. El mito, es “fundamento ontológico de lo real, en la medida que lo que una cultura define como su realidad sólo cobra un sentido trascendente en tanto se vincula a la legitimidad sagrada que le ofrecen los mitos.” (Bartolomé. Id: 82).
El mito, lo mismo que el lenguaje, son fuerzas creadoras del mundo significativo, además de cimientos, material con el que se construye, o se hace tangible el cosmos. Gradualmente las formas simbólicas han dejado de ser consideradas imitaciones o disfraces de la realidad (por el pensamiento moderno de corte occidental); en verdad constituyen órganos de la realidad ya que son las únicas que permiten su captación intelectual[5]. El mito y el lenguaje, son fundamentales para la construcción mental del mundo considerado “objetivo” (Id: 83).
Hay que destacar que los mitos que formaban parte de los sistemas religiosos de los pueblos de Oaxaca y Mesoamérica, fueron en su mayor parte suplantados por los mitos de la religión católica impuesta, razón por la cual muchos se han perdido o dejaron de ser considerados relatos verídicos, para convertirse en folclor. Este proceso se denomina desacralización del mito. Esta realidad para muchos pueblos, no lo es en buena medida para los ayuujk jää’äy pues los mitos sustentadores de la religión y la cosmovisión han evolucionado y se han adaptado a los cambios histórico-culturales, sin perder su esencia primordial, siguen bien presentes y operativos, al menos una parte importante de ellos; son sustentadores de la vida, realidad, cosmovisión, religión y sistema de los mantenimientos autóctonos.


[1] Por razones prácticas,  no profundizaré más que lo necesario, en su antigua carga semántica, pragmática, axiológica.
[2] Λόγος -lógos-, en griego antiguo también denota discurso, oración, al igual que historia, estudio, palabra y razón. En realidad mythos y lógos son conceptos cercanos, que parecieran traslaparse semánticamente, aunque quizás la diferencia fundamental radica en la finalidad; acorde a la filosofía clásica se afirma que existe en el mito un sentido religioso que el logos contrastará tratando de aclarar desde una razonable incertidumbre (metafísica) y proponiendo luego su propio paradigma universal. Ambos son también modos o métodos de operar sobre la realidad, para cosificarla o entenderla.
[3] Legenda: lat.  “Lo que debe ser leído”.
[4]Categorías fundamentales para los pueblos mesoamericanos.
[5] Sea recordado, entendiendo el intelecto en todas sus cualidades y vasta extensión.
Tonantzin, Madrecita Nuestra, Muchachita fecunda,
Puerta del Cielo siempre abierta,

Mäzä’nï[1], Estrella de la Mar
ven a librar al pueblo que tropieza
y se quiere levantar. Ven a iluminar y dar consuelo a todo el que por justicia ha de luchar.
Ante la admiración del Cielo y de la Tierra,
te alaba el Universo, las Estrellas son tu manto.
Engendrastes a tu Santo Creador, portador de la Luz,
e inmaculada permanecistes.
Recibe el saludo de todas las Divinidades
y los Arcángeles.

Recibe, te rogamos, toda nuestra voluntad, y ten piedad de nosotros.

Por todos los pueblos de México, por todos los que luchan contra el opresor, por todos los que la historia y el poder ha querido relegar y sojuzgar, por toda la humanidad te pedimos, dulce y santa Madre del Tepeyácac, Vestida de Estrellas, Turquesas y Jades, Coronada por el Sol, Madre Universal. 
Amén



[1] Para los Mixes, la Estrella de la Mar, Mäzä’nï, es una advocación de la Gran Madre y del Viento-Trueno, manifestaciones primordiales de Yïkjujky’ätpe, Dador(a) de Vida. se le describe como una muchacha de rayo y trueno blanco, cuando se manifiesta. En el cielo se le puede observar como Alnilam, la cuarta estrella más brillante de Orión. Es la protectora de los enfermos, dadora de la salud y la kuttanääpyï, ayudante-guardián de los sabios, médicos, astrónomos, astrólogos y sacerdotes mixes más poderosos. Asímismo, Stella Maris (Estrella de la Mar) es un antiguo título de la Virgen Mariam, Teotokos. El título se puede asociar difícilmente al pasaje de la Biblia 1 Reyes 18:41-45, que habla de una nube sobre La Mar, no más grande que la mano de un hombre, que es vista desde la tierra; su importancia radica en que es el signo de la esperanza que anuncia el final de una larga sequía. Como se puede observar, las cualidades como númen acuático y de vida están bien presentes, y la proveedora de agua que reverdece todo después de la sequía se puede ver bien en el plano natural como hablando del alma humana. Bajo este título, la Virgen María se considera que intercede como guía y protectora de los que viajan o buscar su sustento en la mar.

Descolonización del conocimiento y de los seres


Como parte de una batalla cultural en marcha, se busca desmontar esa visión eurocéntrica, lineal y mecanicista, constituida en tiempos de la “Modernidad Insustentable”. Ese sistema ideológico y esa concepción del conocimiento fundados solamente en la Razón y afirmados por la legitimidad ‘científica’ de las ciencias modernas, colonizaron al conjunto de las disciplinas que constituyen las tramas “formales” y académicas, y levantaron, en torno a la Racionalidad Instrumental, los dogmas y preceptos de toda especie, que favorecieron la hegemonía de un modelo de crecimiento económico y dominación geopolítica y cultural, que ha colocado al mundo al borde de la aniquilación.
La antropología, a pesar de que el colonialismo constituye uno de sus a priori históricos, hoy parece estar en vías de cerrar su ciclo Kármico, entonces es preciso aceptar que es hora de radicalizar el proceso de reconstitución de la disciplina llevándolo hasta su fin. La antropología está lista para aceptar íntegramente su nueva misión, la de ser la teoría-práctica de la descolonización permanente del pensamiento (Viveiros. 2010: 14).
De hecho, hay que reconocer que la antropología desde siempre se ha nutrido y constituido a partir de las teorías, ontologías y epistemologías indígenas, a las que a menudo, no ha reconocido como tales.
Es preciso extraer todas las consecuencias de la idea de que las sociedades y las culturas que constituyen el objeto de la investigación antropológica influyen, o para decirlo claramente coproducen, las teorías sobre la sociedad y la cultura formuladas a partir de esas investigaciones […] El objetivo […,] entonces, es ilustrar la tesis según la cual todas las teorías antropológicas no triviales son versiones de las prácticas de conocimiento indígenas: así, esas teorías se ubican en una estricta continuidad estructural con las pragmáticas intelectuales de los colectivos que históricamente se encuentran  en ‘posición de objeto’ con respecto a la disciplina (Ibid: 15, 17).
Se trata no solamente de abordar un problema, comprenderlo, explicar realidades, procesos culturales y tender puentes entre los pueblos; el sentido va también encaminado también hacia la constitución de una Antropología y disciplinas propias mesoamericanas, diversas como Mesoamérica, pero unidas por preceptos, concepciones e historia comunes.
Por supuesto, yo puedo aportar no más que un grano de maíz a esta gran tarea en mi condición de mestizo; pero como mesoamericano, como anahuaca, me uno entonces a esa magna y necesaria obra -que ya se realiza por grandes pensadores indígenas y mestizos- que es la descolonización del conocimiento y la constitución de disciplinas del conocimiento que se fundamenten cada vez más en el Pensar, en el Sentir, en el Ser de los Pueblos, en cuanto herederos de una tradición civilizatoria única y maravillosa[1].
“Sin cesar, se anudan, desanudan y vuelven a anudar, en el curso de las aventuras del conocimiento humano, para su felicidad y para su infelicidad, intensos complejos existenciales, que comprometen a todo el ser y ello no sólo alrededor de los mitos y creencias religiosas, sino también alrededor de cualquier adhesión a la verdad, incluida la científica” (Morin. 2001: 147).


[1] No niego la herencia y peso de la tradición occidental –que permea todo-, pero de cualquier manera aquella está y estará presente; es parte inseparable ya, y es parte de todo aquello que ha sido impuesto, generalmente por violencia, al mundo entero; empero, lo que se pretende, justo, es la descolonización del pensamiento, del conocimiento, del ser profundo, y como algunos dicen, del “imaginario”. México como país actual tiene todo el potencial, pues a diferencia de tantos pueblos conquistados y sojuzgados posee el legado vivo de 400 pueblos pertenecientesa una Civilización Originaria, colmada de sabiduría, conocimientos y única en la historia de la humanidad.

¿Qué es la vida?

¿Qué es la vida? Es el estallido de una luciérnaga en la noche. Es el resuello de un bisonte en invierno. Es una pequeña sombra que corre en la hierba y desaparece con el poniente".

Proverbio sioux winnebago

Proverbios adagios y dichos Didxazá, Zapotecos del Istmo.

 
Ca diidxagola na'cáni biaani' sti diidxa
Los proverbios son las lámparas de las palabras
Sha ni hruniná bidó' que bicaa gui,
ne cadi ni caya'gui lu bele.
El hereje no es el que arde en la hoguera,
sino el que la enciende.
Paracala'dxu' gapu' bidxichi,
cadi uquiindela'dxu.
Si quieres ser rico,
no tengas deseos.
Ora güilu' diidxa'
saaniru guinabadiidxu'
oraque... guca'dia'gu
Para dialogar,
preguntar primero,
después... escuchar.
Ti xcaanda': ga'ca' shisha sicarú ni qui huayuu,
guiuuni ti bi'ne'ni.
Una aspiración: hacer que algo bello que no existía,
exista por mí.
Pa qui ganda gu'nu ni hracala'dxu,
biya' ganashiu' ni hru'nu.
Si no puedes hacer lo que quieres,
trata de querer lo que haces.
Hrunadiága' ne hrusiá'nda',
hrúuya' ne hriétenaladxe',
hrune' ne hriziide'.
Escucho y olvido,
veo y recuerdo,
hago y aprendo.
Hracala'dxinu' shishahrisaca ti hrisacani', ti hrabinu' hrisacani' hruningue' hracala'dxinuni' la'
¿Deseamos objetos valiosos porque son valiosos, o los consideramos valiosos porque son deseables?
Guidxilayu' hri stilu ni, hriquiiñe'si ucaalúlu' ti gánda ica'luni
El mundo es tuyo, pero tienes que ganartelo
Ma hrisaca gápu ti shisha, cadi cueezu chuppa
Es más valioso que tengas una cosa, a que esperes tener dos
Nisa hri dxi' bira'ru' mani dushu' dxa ndani
Agua estancada germenes dañinos contiene
Ti nou' dxiña, ti nou' guidi'
Una mano suave, y una mano firme
Dechesi le', laacasi ndani le'
Atrás de la cerca, sigue siendo dentro de la cerca
Biree lu gui, yeguiaaba' lu bele
Salió del fuego, y cayó en la flama
Niru zazaalu' guirá' shisha neza guidxilayú ti ganda guidxélu lii
Primero recorrerás todos los caminos de este mundo antes de encontrarte a ti mismo
Nuu stale neza, biyubi ni hrine' galaabato' Shavizende
Hay muchos caminos, busca el que te lleve directo a Juchitán
Sicarú shiguni guie', xpiaani'si ñuu
Hermosa si es, solo le falta inteligencia
Cadi cue'zu gundisa' guirá' ni binítilu'
No pierdas hora alguna recogelas todas
Ti miati' dxiiba dónda guni nitiizi'
El hombre está condenado a ser libre
Tila bidó' gusiga'de' chuu dxi' ladxiduáya'
ti icaa shisha ni qui zánda gucha';
gudí ucaaluá ti gánda guchá ni zánda
ne guendabiaani' ti guuya' shilaa'.
Que Dios me conceda serenidad
para aceptar las cosas que no puedo cambiar;
valentía para cambiar las que si puedo
y sabiduría para ver la diferencia.
Tu lá hridxibi yuuba', nápa' dxibi
Quien teme sufrir, sufre de miedo
Ti nguiiu ni qui gápa ti xcaanda náca' ti mani'huiini ne qui gápa shiaa
Un hombre sin sueños es como un pájaro sin alas
Hránda hriní'lu, zánda guunda'lu.
Hránda hrisaalu', zánda guyaalu'.
Si puedes hablar, puedes cantar.
Si puedes caminar, puedes bailar.
Ni chigueeda guixhí ne huidxe láninga' cayunidu' nagasi
El futuro es lo que hacemos de él hoy
Binni ni hrie neza guidxilayurí' hriazaca ne hruyubica' ca neza ni caquíiñeca, ne pa qui guidxelacani, hruza'cabeni.
Las personas que progresan en el mundo son las que se esfuerzan y buscan las circunstancias que quieren, y si no las encuentran, las crean.
Zunibiá'lu ti binnihuati ne shoopa' diidxa'rí:
ne gastisi hridxi'chi,
hriníhuati ne gasti hricaa,
neca gucháa quirié neza,
neca qui naquíiñe' hrinaba'diidxa,
hruca'stidxa lu dxu' ni qui hrunibiá,
ne hridxélu' tu lá binninanadxi'lá ne tu lá có.
Seis formas para reconocer al tonto:
Se enoja sin motivo alguno,
habla sin sentido y sin provecho,
cambia sin progresar,
pregunta sin tener motivo,
pone toda su confianza en un extraño,
y confunde a sus enemigos con sus amigos.

Recopilación de Oscar Toledo Esteva y familia
Bicaa' ta Oscar Toledo Esteva ne binilidxi

¿Porqué Nepantlatli?

Nepantlatli es la palabra náhuatl que refiere el punto medio, el punto intermedio entre dos extremidades. Se compone de nepánotl y tlatia. Nepánotl es un adjetivo tomado en sentido adverbial, significa: Unos y otros, los unos a los otros, mutuamente, recíprocamente, juntos, unidos. Tlatía refiere el esconderse. Así Nepantlatli es el punto donde se "esconden" o disuelven los extremos, las diferencias, es un punto en común, donde confluyen las vertientes, el pensamiento, la palabra, rostros y corazones, unos con otros, recíprocamente, mutuamente.

Este espacio no es para hablar de algo en específico, sino para compartir impresiones, puntos de vista, información, conocimiento, sabiduría, noticias relevantes, pensamientos, reflexiones de aquí y de allá, de todos lados y de ningún lado.
Empero, el creador de Nepantlatli, un servidor, se dedica a la investigación antropológica y etnohistórica, por tanto, podemos decir que lo que aquí se refiera, se plantee, se reflexione, estará permeado de un pensamiento y análisis antropológico e histórico, incluyente, que tome en cuenta la diversidad cultural, religiosa, geopolítica, humana y le de su lugar. Aquella mirada antropológica no es la de la antropología clásica, occidental, colonialista, eurocéntrica, si no de la "nueva" antropología que se ha redimido a sí misma para servir realmente como redentora y descolonizadora de los seres y el conocimiento.